Iglesia mundial · 16 de septiembre de 2026
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La historia y la veneración de la Exaltación de la Santa Cruz
Helena, la madre del emperador Constantino, viajó a Tierra Santa en el año 324 para realizar una expiación por los actos de su hijo. Durante este viaje, la emperatriz, que entonces tenía 78 años, ordenó la creación de una comisión compuesta por arqueólogos y sacerdotes para trazar un plan de excavaciones, basándose en documentos de una familia judía que permitieron determinar la topografía de Jerusalén antes de su destrucción.
Tras varias semanas de trabajos financiados con grandes sumas de dinero proporcionadas por Constantino, se descubrieron la gruta de la tumba de Cristo y el monte Calvario. En una zanja parcialmente cubierta, se hallaron tres cruces. Se relata que se utilizó a una mujer moribunda para identificar la cruz del Salvador, quien se levantó tras ser tocada por la tercera cruz. Como resultado, Constantino ordenó la construcción de una basílica en el lugar sagrado, la cual fue consagrada y entregada al obispo local el 14 de septiembre del año 335.
La madera de la Cruz fue dividida en tres partes para ser distribuidas en Roma, Jerusalén y Constantinopla. En Constantinopla, la reliquia fue trasladada a la iglesia de Hagia Sophia, terminada en el año 537 por el emperador Justiniano el Grande. En Roma, Constantino construyó la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén cerca del Laterano, donde también se conserva la tablilla con inscripciones en latín, griego y hebreo colocada por Pilato sobre la cabeza de Jesús, cuya autenticidad fue sellada por el papa Lucio II en el siglo doce.
En Jerusalén, el gobernante persa Cosroes II tomó las reliquias de la Cruz en el año 614, llevándolas a Persia. Quince años después, el emperador bizantino Heraclio recuperó la reliquia y la ingresó en la basílica reconstruida, caminando descalzo y sin sus vestiduras imperiales. Este evento se conmemora anualmente el 14 de septiembre. Durante las cruzadas, la Puerta Dorada de Jerusalén se abría en esta fecha para recordar el regreso de la Cruz.
En Rzeszów, se ha mantenido una devoción especial por la cruz. En la iglesia de la Santa Cruz existió un crucifijo del siglo diecisiete, ahora ubicado en la pared exterior del presbiterio de la Fara, conocido como el Cristo Sonriente. Asimismo, en el vestíbulo de la Fara de Rzeszów, un crucifijo monumental es venerado desde hace trescientos años, habiendo sido centro de súplicas durante una epidemia de cólera en 1831.