Misión y ayuda · 15 de septiembre de 2026
La doctora Nataša Govekar insta a los misioneros digitales a buscar el encuentro humano
La doctora Nataša Govekar, directora del Departamento de Teología y Pastoral del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, se dirigió a los participantes de la Primera Asamblea Asiática de Misioneros Católicos Digitales el 12 de septiembre.
El evento tuvo lugar en el Auditorio Pope John Paul II, ubicado en el complejo de Radio Veritas Asia en Quezon City, Metro Manila. Durante su intervención, titulada Hacia la Presencia Plena: Una Reflexión Pastoral sobre el Compromiso con las Redes Sociales, Govekar propuso que las redes sociales no deben ser vistas únicamente como herramientas para difundir mensajes, sino como espacios para el encuentro humano. Señaló que, ante el avance de la inteligencia artificial, es fundamental recuperar el sentido de la presencia y el encuentro.
Govekar afirmó que cada cristiano actúa como un microinfluencer, poseyendo la capacidad de influir en sus círculos cercanos, como la familia, los amigos y las comunidades digitales. Advirtió que un mayor número de seguidores conlleva una mayor responsabilidad, subrayando que la comunicación no debe servir para construir el nombre o la opinión personal, sino para ser un testigo.
Según la directora, el comunicador cristiano no debe buscar la popularidad, sino ser reconocido como alguien que escucha, respeta, evita juzgar apresuradamente y responde con amor. Sostuvo que la comunicación no consiste en vender una religión, sino en compartir la vida recibida en Cristo, basándose en el ejemplo de Cristo como el Comunicador Perfecto que se entregó a través de su modo de vida.
Finalmente, Govekar destacó la necesidad de pasar del esfuerzo individual a la construcción de comunidades. Utilizó la experiencia del programa Comunicación de la Fe en el Mundo Digital para resaltar la importancia del aprendizaje conjunto y el trabajo en grupo. Describió a los comunicadores católicos como tejedores de comunión que deben unir talentos y creatividad para mostrar una Iglesia que camina junta, comparando el camino del misionero digital con el de un peregrino que construye relaciones genuinas.