Iglesia mundial · 27 de septiembre de 2026
También publicado en Deutsch, Türkçe, Русский, Português (Brasil), Français
Cardenal Parolín destaca tres dimensiones de la vida en entrevista antes de la visita del Papa a Francia
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, concedió una entrevista a Vatican News en la que explicó el significado del lema de la visita papal a Francia, "Para que el mundo tenga vida". Señaló que esta frase engloba tres aspectos interrelacionados: la vida humana, la vida espiritual y la capacidad creativa del ser humano. En primer lugar, subrayó que la vida humana debe ser acogida, amada y protegida desde el momento del nacimiento hasta la muerte natural, y vinculó este punto con los retos que enfrenta Europa, como el descenso de la tasa de natalidad y los debates legislativos sobre el inicio y el final de la vida. En segundo lugar, habló del crecimiento del número de jóvenes y adultos que se acercan a la educación cristiana en Francia, lo que, según él, indica una búsqueda persistente de sentido y de fe incluso en una sociedad secular y multicultural. Por último, hizo referencia a la capacidad creativa del ser humano, ejemplificada por la reconstrucción de la catedral de Notre‑Dame, y advirtió que el avance tecnológico y la inteligencia artificial no deben hacer olvidar lo que distingue a la persona y su habilidad para crear.
El cardenal también resaltó la importancia de la visita del Papa a la UNESCO, señalando que la construcción de la paz no parte solo de la política, sino también de la cultura y la educación, que pueden preparar a las nuevas generaciones para considerar el diálogo como una responsabilidad y no como una debilidad. En este sentido, explicó que instituciones educativas, universidades, museos y centros culturales pueden convertirse en laboratorios de paz al fomentar el entendimiento del otro, la discriminación entre la verdad y la propaganda y el reconocimiento de los valores comunes humanos. Parolin enfatizó el papel de la Iglesia en tender puentes, formar conciencias y dar voz a quienes no tienen voz, así como en estimular el diálogo entre diferentes culturas. En su intervención sobre la inteligencia artificial, planteó la pregunta esencial de qué significa ser humano y recordó que este tema es central en la misión cristiana, que ha replanteado la noción de humanidad a la luz de la fe. Hizo referencia al legado intelectual de la Iglesia, incluido el Concilio Vaticano II y los mensajes del Papa Francisco sobre el medio ambiente y la fraternidad humana, y manifestó la necesidad actual de un discurso que guíe a la humanidad frente al acelerado progreso tecnológico.
Además, subrayó que el verdadero diálogo se da entre personas y no entre categorías rígidas, y animó a buscar primero los puntos de coincidencia antes de profundizar en las diferencias. Señaló también un renovado interés en el Evangelio entre jóvenes y adultos en Francia, lo que abre nuevas oportunidades para la fe. En el ámbito europeo y mundial, pidió que Francia y Europa recuperen un papel más activo en la diplomacia y en la defensa de la pluralidad, y advirtió que la paz no debe basarse únicamente en equilibrios de poder o en carreras armamentísticas, sino en el diálogo y la cooperación. Finalmente, concluyó que la visita debe ser una "mesa abierta" donde creyentes y no creyentes participen en la reflexión y el trabajo por una sociedad más justa y responsable, capaz de dialogar y reconciliarse.