Iglesia mundial · 3 de noviembre de 2026
El papa pide un nuevo impulso para la reconstrucción diez años después de los terremotos en Italia
El papa León XIV se reunió el sábado con representantes de las comunidades italianas que aún sufren las consecuencias de los terremotos ocurridos hace una década. El encuentro tuvo lugar en el Vaticano y se centró en la necesidad de reactivar los esfuerzos de reconstrucción en las zonas afectadas por los sismos de 2016 y 2017.
Entre agosto de 2016 y enero de 2017, los sismos sacudieron las regiones de Lazio, Marcas, Umbría y Abruzos. Estos eventos causaron la muerte de aproximadamente 300 personas y dejaron a miles de habitantes sin hogar. Además, se registraron daños económicos y culturales de gran magnitud. Diez años después, cerca de 10.000 personas continúan viviendo en alojamientos temporales. En la localidad de Amatrice, gran parte de la ciudad sigue rodeada de escombros y muchas estructuras dañadas aún no han sido reparadas.
Durante su discurso, el pontífice hizo hincapié en la necesidad de una responsabilidad compartida para la reconstrucción. Citó el relato bíblico de la reconstrucción de Jerusalén tras su destrucción por Babilonia para ilustrar su punto. Afirmó que la ciudad no fue reconstruida por el esfuerzo de una sola persona, sino por la responsabilidad conjunta de todos. También destacó la importancia de una perspectiva profética que permita ver más allá de los escombros actuales y reconocer el bien que es posible y necesario alcanzar.
El papa animó a los representantes a continuar su camino con una doble mirada: una sinodal y otra profética. Esta última debe basarse en las necesidades presentes, pero también debe mirar hacia adelante para comprender el bien común que debe promoverse activamente. Mencionó a varios santos de la región, como santa Rita de Cascia, Nicolás de Tolentino, san Benito y san Francisco de Asís, como ejemplos de esperanza que va más allá de un simple deseo y requiere respuestas concretas y rápidas.
El pontífice instó a garantizar que la reconstrucción se lleve a cabo de manera rápida, segura y transparente. Subrayó la necesidad de una visión que sirva como punto de referencia para guiar el proceso. Al volver al ejemplo de Jerusalén, recordó que el profeta Ageo exhortó a la comunidad a no olvidar el templo, el centro del corazón de la ciudad santa. Afirmó que ninguna nueva comienzo es posible hasta que se reconstruya aquello que da sentido y dirección a una comunidad.
Finalmente, el papa León XIV enfatizó la importancia de comenzar de nuevo desde el centro, es decir, desde Dios, desde las personas, desde el bien de todos y desde las relaciones. Concluyó su intervención con una exhortación bíblica que anima a fortalecerse y trabajar, asegurando la presencia de Dios en el proceso.