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Iglesia mundial · 15 de septiembre de 2026

Siete principios para la formación en la fe durante el XVI Semana de Educación

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Ivana Cajina / Unsplash

Un clérigo ha presentado siete principios fundamentales para la formación en la fe, argumentando que el objetivo no es cumplir con horarios, sino transformar la vida y la acción de la comunidad. El evento, conocido como el XVI Semana de Educación, se celebrará del 13 al 19 de septiembre de 2026. El enfoque principal es el desarrollo de la comunidad que asume la tarea de la educación, priorizando la calidad de la vida comunitaria sobre la mera transmisión de contenidos doctrinales. El primer principio es la proactividad, que implica tomar la iniciativa de manera consciente en lugar de esperar pasivamente a que las circunstancias sean favorables. El clérigo ilustra este punto con la historia de San Maximiliano Kolbe, quien buscó otras vías para llegar a su audiencia tras ser rechazado por el príncipe Jan Drucki-Lubecki. En el contexto parroquial, esto significa identificar los talentos de los miembros comprometidos y llegar a las personas en los márgenes de la comunidad. El segundo principio es comenzar con una visión del final, preguntándose qué tipo de comunidad se desea dejar en diez años y si las acciones actuales, como la catequesis y los grupos, realmente conducen a ese objetivo.

Se advierte contra una perspectiva limitada a un solo año pastoral. El tercer principio establece que las cosas más importantes deben estar en primer lugar, lo que significa que la persona es más importante que el plan. El programa debe servir al ser humano, no al revés. Es preferible hacer menos cosas pero escuchar realmente a un padre o a un joven, en lugar de ejecutar todo el plan de formación de manera superficial. El cuarto principio es pensar en términos de ganar-ganar, buscando el bien común en lugar de imponer una posición propia. Esto es crucial en las parroquias donde conviven diferentes generaciones y estilos de piedad, y el éxito de un grupo debe beneficiar a toda la comunidad. El quinto principio es entender primero antes de ser entendido. La comunidad debe escuchar y conocer la situación y los valores de la persona antes de formarla, incluso si esos valores no coinciden con los de la comunidad. La escucha precede a la persuasión. El sexto principio es la sinergia, que es la colaboración de personas con diferentes dones y competencias.

Se cita la relación bíblica entre Moisés y Aarón, así como las investigaciones de Meredith Belbin sobre el trabajo en equipo. La educación no se logra a través de un solo pastor, sino mediante la cooperación de pastores, catequistas, animadores y padres. El séptimo principio, llamado afilar la sierra, recuerda la necesidad de descanso y renovación física, espiritual, mental y socioemocional. Una comunidad que produce eventos sin descanso puede causar agotamiento. Se necesita tiempo para la oración, el descanso y la discernimiento. Estos principios no son una técnica de gestión, sino una forma de poner al ser humano en el centro de la acción pastoral, asegurando que Dios y el ser humano estén en el centro del ministerio. Los materiales preparados incluyen una conferencia para educadores, reflexiones diarias y catequesis para diferentes grupos de edad, con el objetivo de invitar a hacer preguntas en común.