Iglesia mundial · 4 de noviembre de 2026
Reflexión teológica sobre la importancia de todas las personas bautizadas en la festividad de Todos los Santos
La Iglesia conmemora a los santos y a los difuntos durante los primeros días de noviembre, destacando que todas las personas bautizadas son importantes ante los ojos de Dios.
La festividad de Todos los Santos, celebrada a principios de noviembre, se centra en los hombres, mujeres, jóvenes y niños santos que precedieron en el camino de la fe, la esperanza y el amor. Figuras como san Francisco, san Martín y santa Hildegarda son citadas como ejemplos de personas que vivieron su fe de manera ejemplar y que continúan inspirando a los creyentes. El propósito de recordar a estos santos no es adorarlos, sino aprender de sus vidas para anunciar el mensaje de Jesucristo en la vida cotidiana.
Esta celebración se describe como una fiesta de la fe cristiana y no como un evento triste. Se basa en la creencia de que existe un futuro positivo, apoyándose en la lectura del Apocalipsis de Juan, la cual indica que los santos están ante la presencia de Dios y pueden contemplar al Cordero día y noche.
La festividad está intrínsecamente ligada al Día de Todos los Difuntos, jornada dedicada a recordar a los fallecidos. Juntas, estas fechas subrayan que las personas importantes en la Iglesia no son solo aquellas veneradas como santos, sino todos los que han sido bautizados en Cristo y anuncian su evangelio. Se afirma que cada bautizado es un templo del Espíritu Santo y tiene la misión de hacer vivo a Cristo en el día a día, acercando su amor a los demás y proclamando la libertad a los pobres y perseguidos.
Desde una perspectiva teológica, el bautismo convierte a las personas en seres importantes cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida y el amor. Se sostiene que los difuntos ya han avanzado hacia la Jerusalén celestial para vivir en la gloria de Dios, lugar donde los bautizados serán recibidos eventualmente.
Finalmente, se menciona que Todos los Santos tiene un origen vinculado a la Pascua y a la resurrección de Jesucristo. Esto se distingue de las tradiciones de Halloween el día anterior, las cuales poseen un trasfondo pagano antiguo.