Iglesia mundial · 6 de noviembre de 2026
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La Iglesia italiana recuerda el primer Congreso nacional de 1976 sobre evangelización y promoción humana
La Iglesia italiana llevó a cabo el 30 de octubre de 1976 el primer Congreso nacional titulado Evangelización y promoción humana en Roma. El evento reunió a obispos, presbíteros, religiosos, religiosas y laicos para discutir conjuntamente.
El encuentro contó con la participación de aproximadamente 2.500 personas. El cardenal Antonio Poma, presidente de la Cei, impulsó la iniciativa para que fuera una reunión de todos los componentes eclesiales de las diócesis, aunque fuera por representación. Durante la jornada del 31 de octubre, el papa Pablo VI instó a los asistentes a ser valientes para evangelizar.
La principal innovación fue el método de trabajo, basado en la escucha y la corresponsabilidad. Al finalizar el congreso, que terminó el 4 de noviembre, no se redactó un documento final. La presidencia de la Cei explicó que el evento surgía de las iglesias locales y regresaba a ellas, valorando que la diversidad de opiniones fortaleció la corresponsabilidad ante el mundo. Los obispos reconocieron que el diálogo franco fue un hecho importante para la Iglesia en Italia, sugiriendo el fortalecimiento de organismos colegiados de participación, aunque advirtieron contra un pluralismo que se convirtiera en disenso institucionalizado.
Sin embargo, el proceso enfrentó críticas internas. Mons. Giovanni Nervo señaló que los interlocutores eran mayoritariamente profesionales, estudiantes y empleados, mientras que faltaba la perspectiva de campesinos, obreros y pobres. Nervo propuso integrar plenamente a los más pobres en los organismos pastorales eclesiales y criticó que la revisión de vida se exigiera a otros, especialmente a la jerarquía, en lugar de comenzar por uno mismo.
A cincuenta años del evento, esta experiencia se analiza nuevamente en el contexto del camino sinodal y la reforma del Estatuto de la Cei. Se ha observado que el rol de corresponsabilidad de los laicos disminuyó en los cuatro congresos posteriores al de 1976. Actualmente, se plantea que los laicos deben llevar el pensamiento cristiano a los entornos donde se forman las conciencias y se toman decisiones colectivas.