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Iglesia mundial · 22 de septiembre de 2026

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Papa llama a obispos latinoamericanos a renovar su ministerio y a imitar a San Toribio

a group of people sitting in a room
Kati Hoehl / Unsplash

El Papa agradeció a los obispos por su servicio en Perú y destacó que vivir entre el pueblo les permite comprender el profundo significado de ser pastor. Vinculó esta experiencia con la vida del santo Toribio, quien, aunque originario de otra región, la convirtió en su hogar mediante su amor pastoral y su servicio al pueblo. El Papa eligió el rito de bienvenida del nuevo obispo en la catedral como ocasión para reflexionar sobre el servicio episcopal. Al entrar por la puerta, el obispo se encuentra con una comunidad que posee una historia y una trayectoria de fe preexistente, que no comenzó con su llegada. Por ello, el Papa subrayó que los obispos deben acercarse al pueblo, visitar a las comunidades, escuchar a los fieles y prestar especial atención a quienes no tienen fácil acceso al obispo. Citó al santo Toribio, que recorrió vastas áreas y proclamó el Evangelio en las lenguas de los habitantes, recordando que la labor de los sucesores de los apóstoles exige un corazón orientado al cielo y pies dispuestos al camino.

El Papa también reflexionó sobre el gesto de que el obispo bese la cruz, señalando que el servicio pastoral a menudo requiere sacrificio y resistencia, y que el pastor debe permanecer con su rebaño en tiempos difíciles. Este ejemplo se relaciona con la defensa de los pueblos indígenas por parte de Toribio, su cercanía a los pobres y su capacidad para corregir abusos. El Papa insistió en que, antes de ser pastores, los obispos son discípulos y cristianos comprometidos, por lo que deben continuar su camino de conversión y santidad. Les pidió dar un lugar central al sagrado sacramento en sus vidas, pues la presencia de Cristo en la eucaristía es la fuente de fuerza que sostiene a la Iglesia cuando los recursos humanos son insuficientes. Asimismo, recalcó la responsabilidad de los obispos en mantener la unidad de la Iglesia, transmitir la fe con fidelidad y enseñar con claridad y paciencia, como lo hizo Toribio al difundir la doctrina cristiana y organizar la vida eclesiástica. En su mensaje a los sacerdotes, el Papa los instó a acompañarlos, especialmente durante la formación sacerdotal y los primeros años de ministerio, y a fomentar una verdadera fraternidad que permita al sacerdote confiar plenamente en su obispo.

Les recordó la prioridad de la oración y la Palabra de Dios, pues una homilética eficaz surge cuando el pastor deja que el Evangelio moldee su existencia. Finalmente, los animó a entregar sus obras, decisiones y esperanzas a Dios, confiando en que los frutos del ministerio regresarán al Señor. En conclusión, el Papa mencionó a varios obispos latinoamericanos canonizados o beatificados, invitando a conocer sus vidas y escritos para formar a sacerdotes y eclesiásticos. Afirmó que los santos continúan formando nuevas generaciones de santos y pastores, y cerró su carta consagrandola a la Virgen de Guadalupe, pidiendo su intercesión para que los obispos sirvan con fidelidad renovada y experimenten la alegría del llamado de Cristo.