Iglesia mundial · 20 de octubre de 2026
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El Papa León XIV saluda a una niña ucraniana superviviente de cáncer al salir del hospital
El Papa León XIV saludó personalmente a Varvara, una joven superviviente ucraniana de cáncer, mientras el pontífice abandonaba el Hospital Gemelli tras recibir el alta médica. Este encuentro ocurrió un sábado por la mañana cuando la niña, acompañada por su padre y su madre, se acercó al vehículo papal entre vítores y aplausos, logrando intercambiar palabras y un abrazo con el líder de la Iglesia católica gracias a la intervención de un sacerdote ucraniano que actuó como intérprete.
La primera interacción entre ambos tuvo lugar el treinta y uno de diciembre durante una audiencia en la Plaza de San Pedro, momento en el que Varvara padecía la enfermedad y esperaba una cirugía. En aquella ocasión, la joven recibió aliento y fortaleza del Papa, describiendo el evento como un sueño hecho realidad. Durante el reciente reencuentro frente al hospital, ella explicó que aquel abrazo previo le había proporcionado la fuerza necesaria para superar la dolencia que afortunadamente ha vencido. Asimismo, expresó su deseo de haber viajado a Roma para orar por la recuperación del pontífice y devolverle ese gesto importante, manifestando su confianza en que él también superaría ese momento para continuar su labor de difundir el Evangelio.
Varvara es una niña de trece años originaria de Berdyansk que llegó al Hospital Gemelli pocos días después de que sus resonancias magnéticas y tomografías computarizadas confirmaran su recuperación total. Su familia reside actualmente en Castellamonte, en la provincia de Turín, donde fueron acogidos tras huir de los bombardeos y la violencia en Ucrania. El diagnóstico de cáncer se produjo en dos mil veinticinco mientras se refugiaban en Chernivtsi, en el suroeste del país. Con el apoyo de la asociación humanitaria La Memoria Viva, basada en Castellamonte, la familia fue evacuada desde Lviv y trasladada a Italia para recibir tratamiento en el Hospital Regina Margherita de Turín.
Aunque existían opciones de tratamiento en Ucrania, los hospitales locales se encuentran bajo asedio y frecuentemente carecen de electricidad, lo que motivó la búsqueda de atención médica en el extranjero. En Italia, la familia encontró una cálida bienvenida y soporte, aunque también enfrentaron operaciones, sufrimiento y desánimo durante el proceso. Las pruebas realizadas hace unos días trajeron finalmente la buena noticia que esperaban desde hacía meses, impulsando a Varvara a contactar a un voluntario de la asociación mediante una aplicación de mensajería para compartir su nuevo sueño de ver al Papa.
Durante el saludo, la joven entregó al pontífice varios regalos preparados con anticipación, incluyendo una fotografía impresa de su abrazo anterior en la Plaza de San Pedro, enmarcada en cerámica tradicional de Castellamonte. También obsequió una pequeña muñeca de fieltro que se asemeja al Papa, similar a un peluche llamado Basik que ella trajo desde Berdyansk. Varvara describió a Basik como su único amigo desde el inicio de la guerra, un compañero que la acompañó en Italia donde no conocía a nadie ni hablaba el idioma, y que enfrentó con ella un largo curso de tratamiento hospitalario. Ella expresó su deseo de que la muñeca similar creada para el pontífice lo acompañe en su camino hacia la recuperación, tal como su propio juguete la acompañó a ella.