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Iglesia mundial · 4 de noviembre de 2026

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El Papa Leo XIV destaca la capacidad del deporte para unir a las personas

brown wooden cross on green grass field during daytime
Annie Spratt / Unsplash

El Papa Leo XIV sostuvo una audiencia el sábado 31 de octubre con atletas y representantes de la University of Notre Dame y de la Villanova University.

El pontífice señaló que el deporte puede unir a las personas y promover valores como la paz, la solidaridad y la hermandad, especialmente en una época donde la tecnología parece distanciar a los individuos. Afirmó que el deporte sirve como un medio concreto para enseñar el valor del intercambio mutuo y la cooperación.

El encuentro ocurrió en el marco del Eternal City Tip-Off, que consiste en dos partidos de baloncesto universitario, uno masculino y otro femenino, programados para el domingo 1 de noviembre en Roma. Al evento asistieron aproximadamente 7,000 personas en la sala de audiencias Pablo VI, incluyendo a los rectores de ambas instituciones, el padre Peter Donohue de la Villanova University y el padre Robert Dowd de la University of Notre Dame, además de estudiantes, profesores, personal y simpatizantes.

Durante su discurso, el Papa Leo XIV subrayó que la Iglesia católica ha promovido una visión del deporte centrada en la educación, las relaciones con los demás, el desarrollo completo y la dignidad humana. Recordó que los miembros de los equipos rivales no son enemigos y expresó su deseo de que los jugadores y seguidores se conozcan en Roma a pesar de la naturaleza competitiva del baloncesto universitario.

El Papa vinculó la fecha del encuentro con el Día de Todos los Santos, mencionando que Dios llama a todos a la santidad. Comparó la búsqueda de la santidad con la de un campeón, explicando que ninguna persona nace siendo santo o maestro, sino que la santidad requiere un entrenamiento diario en el amor. Instó a los presentes a que sus actividades deportivas ayuden a amar a Dios y al prójimo.

Finalmente, mencionó a Pier Giorgio Frassati como un santo patrón de los atletas que puede servir de inspiración. El pontífice concluyó que el objetivo real de los cristianos, más allá de ganar una competencia individual, es ganar el premio de la vida eterna y correr la carrera de la vida para obtener una corona de gloria imperecedera.