Iglesia mundial · 28 de octubre de 2026
El arzobispo de Milwaukee presenta disculpas públicas por reunión en la Casa Blanca
El arzobispo Jeffrey Grob de Milwaukee emitió el domingo una disculpa pública por su participación en una reunión de obispos celebrada el 22 de octubre en la Casa Blanca, un encuentro que fue divulgado por la administración sin el consentimiento de los participantes. El prelado aclaró que su intención nunca fue causar confusión, ira o decepción entre las personas encomendadas a su cuidado y buscó proporcionar contexto sobre los hechos ocurridos durante dicho evento.
Grob explicó que había recibido numerosas preguntas y comentarios tras la difusión de imágenes y videos de la reunión. Según su declaración, se le informó inicialmente que el encuentro sería una discusión privada con miembros del gabinete católico y una oportunidad para orar en privado con el presidente. Sin embargo, después de una hora y media de conversaciones con asesores, el grupo fue llevado al Despacho Oval, donde se tomaron fotografías y se grabó un video sin permiso explícito para su distribución pública. Estas imágenes fueron publicadas poco después en línea, generando preocupación entre los fieles.
El arzobispo enfatizó que la reunión no constituía en modo alguno un respaldo al presidente, sus políticas o su partido político. Expresó su profunda tristeza no solo por el dolor causado, sino también porque un acto sagrado como la oración fuera manipulado con fines políticos. Grob lamentó haber asistido a pesar de tener reservas previas y reconoció que debería haberlas escuchado. Afirmó que su objetivo era trabajar por el bien común y aliviar el sufrimiento humano, no participar en una oportunidad fotográfica política.
La respuesta de la Casa Blanca llegó a través de su portavoz, quien defendió al presidente Donald Trump como el mejor mandatario para los católicos estadounidenses, citando acciones como la defensa de derechos religiosos y la protección de familias. Por otro lado, otro participante en la reunión, el arzobispo James Golka de Denver, defendió su asistencia argumentando que los católicos deben orar por todos los líderes, independientemente de sus diferencias políticas. Golka reiteró que la Iglesia no respalda candidatos ni partidos, sino que pertenece a Jesús.
Este incidente ha generado debate sobre el papel de los líderes religiosos en eventos políticos y la importancia de mantener la integridad de actos espirituales frente a posibles manipulaciones. La declaración de Grob busca restaurar la confianza de su comunidad y aclarar malentendidos surgidos tras la publicación no autorizada de material sensible.