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Iglesia mundial · 5 de octubre de 2026

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Una religiosa de las Hermanas de la Caridad de San Vicente trabaja con jóvenes marginados en Málaga

Church steeple with cross against a clear blue sky
Bennie Bates / Unsplash

La hermana Lucia Lopez Alvarez-Ossorio, perteneciente a las Hermanas de la Caridad de San Vicente, desarrolla su labor misionera y educativa con jóvenes en situación de vulnerabilidad en Málaga.

La religiosa imparte clases de religión y educación física en una escuela local donde conviven estudiantes españoles junto a alumnos de origen marroquí, ucraniano, chino, sudamericano y personas del pueblo romaní. Según la hermana Lucia, muchos de estos jóvenes provienen de familias desestructuradas y enfrentan sentimientos de soledad, rechazo e inseguridad, manifestando a veces conductas provocadoras por temor al abandono.

Para integrarse en la realidad de los jóvenes, la hermana Lucia sustituye el hábito tradicional por ropa deportiva, como sudaderas y zapatillas. Ella sostiene que es necesario aprender a estar presente con las personas en las periferias antes de predicar sobre Dios.

Su labor se centra en el acompañamiento y la escucha activa de estudiantes que atraviesan diversas crisis, incluyendo jóvenes que se autolesionan, quienes no creen en Dios o aquellos que carecen de autoestima. La religiosa afirma encontrar la presencia de Jesús en las dificultades cotidianas y en lo que describe como el lodo de la vida humana.

La hermana Lucia considera que la evangelización comienza cuando los jóvenes recuperan la confianza en los adultos y reconocen su propio valor. Para ella, ser una religiosa de la caridad en la actualidad implica permanecer en el amor incluso cuando la realidad es incómoda y creer en las personas cuando ellas mismas han perdido la fe en sí mismas.

Esta misión se manifiesta a través de gestos cotidianos, tales como conversaciones prolongadas después de clase, el uso de mensajes de WhatsApp o la presencia en redes sociales. La religiosa enfatiza que la juventud actual no solo requiere docentes, sino testimonios de adultos coherentes que demuestren la esperanza, la justicia y la misericordia mediante el amor y la atención.