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Misión y ayuda · 7 de noviembre de 2026

La Iglesia celebra el centenario del Día Mundial de las Misiones con oración y acción concreta

Couple holding hands under a large tree
Céline Cao / Unsplash

La Iglesia católica ha conmemorado el centenario de la institución del Día Mundial de las Misiones durante el mes de octubre, un periodo tradicionalmente dedicado a la misión y al rezo del Rosario. Esta celebración ha unido iniciativas globales de oración por la paz con reflexiones locales sobre la naturaleza cambiante de la evangelización, abarcando desde los jardines del Vaticano hasta las fronteras áridas de África Oriental. La conmemoración subraya que la misión no es una tarea exclusiva de especialistas, sino que constituye la identidad misma de la comunidad de creyentes.

El Papa León XIV impulsó la iniciativa titulada 'Rosario por la Paz', una propuesta surgida antes de que se detectara su enfermedad pulmonar. Durante su visita a Lourdes, el pontífice solicitó que octubre se consagrara como un mes de oración especial por la paz mediante la recitación clásica del Rosario, describiéndola como una oración simple accesible para todos. Para dar ejemplo, rezó el Terzo en los Jardines del Vaticano junto a setecientos niños, lanzando así la meta de elevar cincuenta millones de Avemarías al cielo. El Papa definió esta paz buscada como desarmada y desarmante, destacando la existencia de una auténtica corriente de oración que ha tenido lugar en todo el mundo para abrazar y unir entre sí a todos los continentes, razas y naciones del planeta.

En Portugal, los obispos publicaron un mensaje fuerte con motivo de este centenario, expresando gratitud hacia los misioneros y misioneras que abandonaron su tierra, aprendieron otros idiomas y compartieron la vida de otros pueblos, a menudo anunciando el Evangelio en circunstancias de enorme exigencia. Los prelados señalaron que las comunidades cristianas han comprendido que la misión pertenece a toda la Iglesia y no solo a unos pocos. Además, insistieron en que la geografía de la misión ha cambiado, pues ahora pasa por las ciudades, aldeas, escuelas, universidades, familias y lugares de trabajo. Señalaron que la misión incluye a quienes se han alejado de la fe, a las generaciones que no han recibido el anuncio cristiano y al encuentro cotidiano con personas de diferentes culturas y tradiciones religiosas, afirmando que Portugal es también hoy tierra de misión.

El objetivo misionero declarado es generar hombres y mujeres nuevos, capaces de vivir según la lógica de las Bienaventuranzas y de llevar al mundo la paz, la justicia, la fraternidad y la esperanza que nacen del Evangelio. Pedro Fernandes, obispo de Portalegre y Castelo Branco y misionero de la congregación de los Espiritanos, escribió una reflexión profunda titulada 'Cien años de comunión'. En ella afirmó que no se habla de la misión de modo abstracto con discursos retóricos, sino que para los cristianos la misión es siempre encarnada. Subrayó que la intervención se basa en la atención concreta a las personas reales, con empatía, solidaridad y compromiso, especialmente con los más frágiles, actuando con obras, mirada crítica y posicionamientos coherentes con el Amor de manera serena y firme.

La aplicación práctica de esta teoría misionera se observa en la Misión de Wenje, ubicada en la frontera entre Kenia y Somalia, una región donde el islam es mayoritario y la sequía empobrece a las poblaciones indefensas. Allí, el sacerdote Martins Mandele, un espiritano angoleño enviado en misión, convocó a los niños para asociarse al pedido del Papa León y rezar juntos por la paz mundial. Al ser interpelado sobre la importancia de esta iniciativa, el sacerdote rechazó la idea de que fueran solo niños, calificándolos invece de pequeños misioneros y semillas que Dios ha colocado en el corazón de la Iglesia. Afirmó que corresponde a los adultos cuidar de ellos, acompañarlos, formar su fe y ayudarles a descubrir que también pueden marcar la diferencia. Esta celebración del Octubre Misionero ha conectado así la oración global con la acción radical en los confines del mundo.