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Iglesia mundial · 3 de octubre de 2026

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El Papa Leo XIV pide a las hermanas dominicanas abandonar la mentalidad de mera supervivencia

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Mr. Great Heart / Unsplash

El Papa Leo XIV se reunió el 30 de septiembre con la Comisión Internacional de Hermanas Monjas Dominicanas en la Casa de los Gobernadores del Vaticano. Durante el encuentro, el pontífice instó a las religiosas a no caer en una mentalidad de mera supervivencia, la cual puede aislar los recursos y los esfuerzos.

El Papa señaló que las comunidades enfrentan dificultades como el envejecimiento, la disminución del número de integrantes y la falta de personal. Estas situaciones pueden generar tensiones relacionadas con la gestión de activos y la economía, además de retos en la coordinación, la integración de diversas culturas y la creación de estructuras que fomenten la fraternidad.

Como solución, el pontífice recomendó mantener la paz y el silencio para escuchar la voz y el llamado de Dios. Citando al Papa Francisco, describió la meditación personal como el respiro de la relación con Dios y una pausa silenciosa para acoger la palabra divina, lo que permite conocer más profundamente a las personas y las cosas para luego compartir esa experiencia con los demás.

El Papa Leo XIV enfatizó que el silencio es un acto de voluntad que fortalece las relaciones inspiradas por la palabra de Dios. Según el pontífice, el silencio crea espacios de libertad y verdad que permiten ser sensibles a las voces de quienes no son valorados, además de fomentar la generosidad y la sabiduría.

En relación con la tradición de Santo Tomás de Aquino y Santo Domingo, se mencionó que toda palabra de predicación debe comenzar en el silencio para ser verdadera. El Papa pidió que las reuniones de las hermanas sean, ante todo, momentos de encuentro con el Señor a través de la oración, la escucha mutua, la reconciliación y la corrección fraterna.

Finalmente, el Papa exhortó a las religiosas a escuchar lo que el alma pide hoy de la vida contemplativa dominicana y a responder al llamado divino. Calificó el servicio de las hermanas como muy valioso para la Iglesia y las animó a permanecer unidas sin volverse uniformes, siendo fieles a la tradición pero abiertas a lo nuevo.