Cultura e ideas · 9 de octubre de 2026
El cardenal de Mendonça inaugura la exposición de arte contemporáneo en la Universidad Católica de Milán
El cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, inauguró el 6 de octubre la muestra titulada Ejercicios de empatía: Máquinas espirituales en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán. La exposición permanecerá abierta hasta el 20 de noviembre en los espacios del campus universitario.
La muestra forma parte de la primera Trienal de Arte Contemporáneo de las Universidades Católicas, un proyecto que involucra a cien artistas y a siete universidades de tres continentes. El itinerario expositivo está distribuido en el acceso de largo Gemelli, el patio de honor, el aula G.128 y el pasillo superior del edificio. La curaduría general de la Trienal y de esta etapa específica corre a cargo de Nuno Crespo, junto con las co-curadoras Elena Di Raddo y Alessandra Squizzato.
Las obras presentadas pertenecen a cuatro artistas: el brasileño Rodrigo Cass, fallecido recientemente y a quien se dedica la exposición, el portugués Rui Chafes, la irlandesa Orla Barry y el italiano Gian Maria Tosatti. Estas creaciones se confrontan con la materia, las máquinas y la tecnología para invocar una dimensión espiritual. La instalación Respiro, de Gian Maria Tosatti, se encuentra en el pasillo superior, mientras que la obra Unsaid, de Rui Chafes y Orla Barry, invita a la interacción con un mecanismo que amplifica la percepción física y espiritual del espectador.
En su discurso, el cardenal de Mendonça definió la empatía como un acto de humildad y una proximidad que no se apropia del otro. Citó a Edith Stein para subrayar que la empatía verdadera reconoce al otro como tal, sin absorberlo. El prefecto vinculó este concepto con la primera encíclica del Papa, que advierte sobre el peligro de que la humanidad pierda su rostro cuando la palabra es simulada pero no encarnada. Además, señaló que el Papa pide a las universidades que contribuyan al discernimiento sobre las decisiones que afectan la vida de las personas.
El título Máquinas espirituales fue explicado por el cardenal como una paradoja aparente. Aunque una máquina no reza ni siente, la etimología antigua de la palabra se refiere a una invención ingeniosa que permite hacer lo que no es posible por sí mismo. En este sentido, una obra de arte es un dispositivo construido por manos humanas que posibilita una experiencia interior. La co-curadora Elena Di Raddo añadió que la exposición explora la tensión entre el determinismo mecánico y la trascendencia metafísica, utilizando la manipulación del espacio y la tecnología como vehículo de lo sagrado y la ritualidad.