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Iglesia mundial · 20 de septiembre de 2026

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Cardenal Parolín se preocupa por los Estados que pretenden ir solos con la IA

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Louis Hansel / Unsplash

El Cardenal Parolín expresó su preocupación por los Estados que pretenden avanzar solos en el desarrollo de la inteligencia artificial. En una conferencia en el Parlamento italiano el 16 de septiembre de 2026, el Cardenal subrayó la necesidad de detenerse y reflexionar sobre los posibles efectos de la IA. Señaló que la IA es una cuestión global que requiere la participación de todos. El Cardenal citó la reciente petición del Presidente italiano Sergio Mattarella sobre la responsabilidad de los países y las instituciones internacionales en la regulación de la nueva tecnología. Advirtió que algunos países desean actuar de forma independiente, lo cual considera peligroso. En su lugar, propone crear normas comunes que puedan controlar adecuadamente la situación. El Cardenal espera que la humanidad encuentre respuestas conjuntas porque, según él, el futuro del ser humano está en juego.

Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de crear un consejo internacional para supervisar la IA en la Asamblea General de la ONU, el Cardenal no dio mayor importancia a la idea, indicando que aún no se encuentra en una fase de soluciones técnicas inmediatas. El Vaticano suele fijar principios y luego delegar la aplicación práctica a los gobiernos y organismos internacionales. En cuanto al uso personal de la IA, el Cardenal comentó que la tecnología se impone cada vez más, pues al abrir un ordenador y leer, el sistema ya ofrece resúmenes. Reconoció que no emplea la IA para elaborar sus homilías, ya que considera que la IA carece de corazón y que él intenta transmitir un poco de humanidad en sus predicaciones. Posteriormente, el Cardenal respondió a preguntas sobre la ayuda del Vaticano a Ucrania y su papel diplomático en un conflicto que se intensifica y se acerca a las fronteras de la Unión Europea.

Admitió que el impacto es limitado, pero aseguró que la diplomacia humanitaria del Vaticano continúa en su camino, esperando que la semilla plantada algún día dé fruto bajo la voluntad de Dios. El Cardenal también habló del concepto de “solución ganar‑ganar” en la diplomacia, enfatizando que busca evitar que un lado domine al otro. Finalmente, expresó que la única forma de resolver los conflictos es a través del diálogo mutuo, y que la cooperación internacional debe basarse en la búsqueda de beneficios compartidos.